En las profundidades heladas de una cueva de Rumanía, un bloque de hielo ha funcionado como algo muy parecido a un archivo de sistemas: una cápsula donde se han conservado, durante milenios, configuraciones biológicas que ya no existen en la superficie. De ese archivo ha salido ahora un “registro” especialmente inquietante: una bacteria de unos 5.000 años de antigüedad, capaz de resistir a diez antibióticos modernos. No es solo una curiosidad microbiológica. Es una pista poderosa sobre cómo evoluciona la resistencia a los antibióticos, qué riesgos trae el deshielo acelerado por el cambio climático y, al mismo tiempo, qué oportunidades tecnológicas se esconden en estos genomas antiguos. Un archivo de hielo de 13.000 años La historia comienza en la cueva de hielo de Scărișoara, en Rumanía. Allí, un testigo de hielo de unos 25 metros de profundidad actúa como una columna de tiempo: capa a capa, acumula información ambiental de los últimos 13.000 años. De una de esas capas, datada en torno...