En los últimos años ha surgido un nuevo tipo de entidad biológica que desafía nuestras categorías tradicionales: no son organismos naturales, pero tampoco son máquinas. Son sistemas vivos diseñados , construidos a partir de células reales, capaces de autoorganizarse, moverse, responder al entorno e incluso modificar su expresión genética. El nuevo estudio publicado en Advanced Science por Fotowat, O’Neill, Pio-Lopez y colaboradores lleva este campo un paso más allá: demuestra que estos sistemas pueden desarrollar redes neuronales autoorganizadas , comportamientos emergentes y patrones de actividad genética que recuerdan a los de organismos completos, pese a no tener un cuerpo natural ni un plan de desarrollo predefinido. Este trabajo no solo amplía lo que entendemos por “vida”, sino que abre la puerta a una biotecnología basada en materiales vivos inteligentes , capaces de adaptarse y aprender. Cómo se construye un organismo que no existe en la naturaleza Partiendo de células embriona...