Durante más de tres milenios antes de nuestra era, las civilizaciones del Próximo Oriente dejaron tras de sí un océano de información grabada en arcilla. Miles de tablillas cuneiformes rotas, dispersas y erosionadas, siguen siendo hoy un rompecabezas gigantesco para arqueólogos, filólogos y especialistas en culturas antiguas. Pero ese rompecabezas acaba de recibir un aliado inesperado: una inteligencia artificial capaz de reconocer la “caligrafía” de los escribas hititas . Su nombre es Palaeographicum , y su aparición marca un antes y un después en los estudios del Oriente Próximo antiguo. Un problema milenario: reconstruir tablillas rotas Las tablillas cuneiformes, endurecidas al secarse, han sobrevivido miles de años, pero casi nunca enteras. Los fragmentos están repartidos por museos de todo el mundo, y reconstruirlos exige comparar signos, estilos y trazos que varían según el escriba, la época o incluso el estado de ánimo del día. Hasta ahora, identificar qué fragmentos pertenecen ...