Existe una profunda separación entre el protocolo científico de un laboratorio y nuestro comportamiento cotidiano, y pocas cosas la ilustran mejor que la manera en que nos aplicamos la crema solar. El estudio Application of sunscreen – theory and reality , publicado por Bibi Petersen y Hans Christian Wulf en la revista especializada Photodermatology, Photoimmunology & Photomedicine , pone sobre la mesa un desajuste metodológico que condiciona de forma directa la eficacia real de la fotoprotección. La brecha entre el laboratorio y la piel Cuando un fabricante certifica que su producto ofrece un factor de protección solar (FPS) concreto, por ejemplo, un FPS 30 o 50, esa cifra no se obtiene midiendo capas ligeras e intuitivas sobre la piel. Se determina bajo una métrica estandarizada y estricta: 2 miligramos de crema por centímetro cuadrado de piel . El problema es que nadie se aplica esa cantidad en la vida real. Los análisis de uso en condiciones naturales demuestran que las persona...