Un sistema de anillos gigantescos, más grande que el de Saturno por varios órdenes de magnitud, ha provocado uno de los eclipses estelares más largos jamás observados.
El fenómeno, detectado y analizado por un equipo internacional con participación del IAC y la Universidad de La Laguna, revela un objeto subestelar, probablemente una enana marrón, rodeado por un disco denso y colosal que bloqueó la luz de su estrella anfitriona durante casi 200 días.
Este hallazgo es una joya: un sistema que funciona como una máquina astronómica, con engranajes de polvo y hielo orbitando en perfecta alineación.
Un eclipse imposible, pero real
Lo extraordinario:
La caída de luz duró más de nueve meses, cuando la mayoría de eclipses estelares duran días o semanas.
La estrella es estable y no presenta variabilidad intrínseca.
El patrón de oscurecimiento encajaba con un tránsito… pero uno descomunal.
Un sistema de anillos que desafía la imaginación
Los modelos astrofísicos indican que este objeto subestelar es, con gran probabilidad, una enana marrón rodeada por un sistema de anillos denso, extenso y altamente estructurado, caracterizado por regiones externas delgadas y zonas internas sumamente opacas. La alineación de este sistema con la Tierra resultó tan extraordinariamente precisa que permitió registrar el tránsito completo. Así, el eclipse comenzó con un oscurecimiento suave y progresivo a medida que los anillos externos tamizaban la luz, para volverse dramático y abrupto cuando las secciones más densas cruzaron por delante de la estrella. Aunque se sospecha la existencia de este tipo de estructuras en objetos masivos, su observación directa suele ser casi imposible; en este caso, sin embargo, la naturaleza nos ha regalado una alineación perfecta: un asombroso mecanismo celeste funcionando justo delante de nuestros ojos.
Un laboratorio natural para estudiar mundos intermedios
Más allá del sistema de anillos, el evento ha revelado un escenario fascinante: la presencia de una estrella enana roja compañera y la existencia de material orbitando cerca de ASASSN‑24fw, lo que apunta a posibles restos de colisiones planetarias del pasado. Nos encontramos ante un entorno dinámico, complejo y repleto de pistas sobre los procesos de formación y evolución de los sistemas planetarios. Con el fin de desentrañar todos sus misterios, el equipo de investigación planea continuar las observaciones utilizando instrumentos de vanguardia como el telescopio espacial JWST, ALMA y el VLT, lo que permitirá analizar la estructura fina de los anillos y determinar con exactitud la naturaleza del objeto subestelar.
Una colosal máquina cósmica
Lo que hace que este hallazgo sea verdaderamente sorprendente es que el sistema se comporta, literalmente, como un engranaje de precisión industrial. En él se conjugan un cuerpo central que actúa como eje de rotación y un inmenso disco de anillos que opera como un mecanismo giratorio, todo ello revelado por un eclipse que proyecta su estructura en sombra como si de una silueta perfecta se tratara. En definitiva, es una ventana única a un entorno activo de colisiones, agregación de materia y complejas interacciones orbitales en pleno funcionamiento.
Es ingeniería natural en su máxima expresión, un recordatorio de que el universo construye artefactos tan complejos como cualquier mecanismo humano.
Fuente: IAC y Sarang Shah et al. "The nature of ASASSN-24fw's occultation: modelling the event as dimming by optically thick rings around a sub-stellar companion". Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, 2026. DOI: https://doi.org/10.1093/mnras/staf2251
Imagen: Impresión artística de ASASSN-24fw una vez finalizado el eclipse, donde se ve la estrella brillando sin obstáculos, con sus propios restos de posibles colisiones planetarias junto con su estrella. enana roja compañera y el "platillo" oscuro. Creatoactive Solutions

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