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Los primeros monumentos del interior de la península ibérica

Durante mucho tiempo se pensó que el fenómeno megalítico, todas las construcciones funerarias de piedra que marcaron el paisaje prehistórico europeo, había nacido en las costas atlánticas y mediterráneas, extendiéndose tierra adentro con el paso de los siglos. Sin embargo, un nuevo estudio arqueológico en Valdelasilla (Illescas, Toledo) cambia esa perspectiva: el interior peninsular también fue protagonista temprano en la creación de monumentos funerarios.

Un cementerio de más de 5000 años

El equipo dirigido por Rosa Barroso Bermejo y Primitiva Bueno-Ramírez ha datado mediante radiocarbono los restos humanos hallados en Valdelasilla, confirmando actividad funeraria desde el Neolítico tardío hasta el Calcolítico. Hacia finales del quinto milenio a.E.C. el lugar ya contaba con un cementerio organizado, compuesto por pequeñas cámaras funerarias dispuestas alrededor de una tumba principal rodeada por un foso.

Estas estructuras, construidas con madera, arcilla y piedra, muestran una clara intención de monumentalizar el espacio de los muertos: una forma temprana de arquitectura simbólica que anticipa los grandes dólmenes y túmulos del milenio siguiente.

 

Ubicación del yacimiento en la península ibérica y fotografía aérea tomada durante los trabajos de excavación.

Ritos y comunidad

El análisis antropológico revela una población diversa en edad y sexo, enterrada en cámaras separadas pero dentro de un mismo recinto. Los objetos asociados como cerámica decorada, herramientas líticas y pigmentos rojos, sugieren rituales colectivos y una relación estrecha entre los vivos y sus antepasados.

La disposición de las tumbas, con una estructura central y otras periféricas, apunta a una organización social compleja, donde ciertos individuos o linajes ocupaban posiciones destacadas dentro del espacio funerario.

El interior también fue megalítico

Hasta ahora, los estudios sobre el origen del megalitismo se centraban en las rutas marítimas atlánticas y mediterráneas. Valdelasilla demuestra que el interior de la península ibérica no fue un mero receptor tardío, sino un foco paralelo de innovación monumental. Su ubicación en la cuenca del Tajo, lejos de la costa, sugiere una convergencia cultural entre comunidades del interior y del litoral, más que una difusión unidireccional.

Una nueva mirada al Neolítico ibérico

Este hallazgo redefine el mapa de los primeros monumentos europeos y devuelve protagonismo a las tierras del centro peninsular. Valdelasilla no es solo un conjunto de tumbas: es el testimonio de una sociedad que comenzó a pensar en piedra, a construir memoria y a dejar huella en el paisaje.

Fuente:  Barroso Bermejo, R., et al. 2026. "New Dates for the Emergence of the Megalithic Phenomenon on the Iberian Plateau: The Funerary Practices of Valdelasilla, Toledo (Spain)". Cambridge Archaeological Journal, 1–19. DOI: https://doi.org/10.1017/S0959774326100559

Imagen: Ubicación del yacimiento en la península ibérica y fotografía aérea tomada durante los trabajos de excavación.

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