En los rincones más silenciosos de la selva beliceña, donde las antiguas ciudades mayas quedaron abandonadas tras el colapso del Clásico Terminal, nuevos hallazgos revelan que estos lugares nunca fueron realmente olvidados. Un reciente estudio arqueológico en los sitios de Kaxil Uinic y Ayiin Winik demuestra que, siglos después de su abandono, los mayas del Posclásico tardío regresaron a estos espacios sagrados para venerar monumentos, reinterpretar símbolos ancestrales y construir nuevos lugares rituales.
Los investigadores Victoria A. Ingalls y Brett A. Houk documentan por primera vez en la región la existencia de un altar posclásico, una práctica que encaja en un patrón más amplio de peregrinación y memoria ritual.
Kaxil Uinic: un monumento reanimado
En este pequeño centro maya, los arqueólogos hallaron fragmentos de incensarios Chen Mul alrededor de una estela rota pero cuidadosamente recolocada. La evidencia sugiere que los visitantes posclásicos no solo la encontraron caída, sino que la levantaron nuevamente, otorgándole un nuevo significado ritual.
Este acto de reorientación no es menor: implica una relación activa con el pasado, una voluntad de dialogar con los ancestros a través de sus monumentos.
Ayiin Winik: el primer altar posclásico documentado en la región
El hallazgo más sorprendente proviene de Ayiin Winik, donde un conjunto de bloques calizos formaba un pequeño altar circular de 1,25 m de diámetro. No era parte de la arquitectura original: fue construido siglos después, probablemente por peregrinos que buscaban un espacio para sus rituales.
Alrededor del altar aparecieron 25 fragmentos de incensarios Chen Mul, algunos en superficie y otros apenas enterrados. La estela cercana también fue recolocada para mirar directamente hacia el altar, alterando la orientación clásica del conjunto arquitectónico. Este gesto revela una intención clara: crear un nuevo eje ritual, reinterpretando el espacio sagrado.
Un paisaje abandonado, pero nunca olvidado
Aunque la región de los Tres Ríos quedó prácticamente despoblada entre el año 1000 y la época colonial, estos hallazgos demuestran que los mayas del Posclásico tardío seguían visitando sus antiguas ciudades. No vivían allí, pero las recorrían como lugares de memoria, identidad y poder.
Los autores destacan que estas prácticas forman parte de un fenómeno más amplio en las Tierras Bajas Mayas ya que los habitantes del Posclásico reimaginaron su relación con el paisaje cultural abandonado al visitar, modificar y venerar lugares sagrados.
¿Por qué regresar?
Aunque aún no existe una respuesta definitiva, los investigadores sugieren que estas peregrinaciones podrían estar relacionadas con:
movimientos de revitalización religiosa,
cambios sociopolíticos provocados por la llegada española,
o la necesidad de reconectar con los ancestros en tiempos de incertidumbre.
Lo cierto es que estos altares y estelas reorientadas son testigos silenciosos de un pueblo que, incluso en momentos de transformación, buscó en su pasado la fuerza para reinterpretar su presente.
Fuente: Ingalls VA, Houk BA. A Late Postclassic Altar and Evidence of Monument Veneration at Two Maya Sites in Northwestern Belize. Latin American Antiquity. Published online 2026:1-8. doi:10.1017/laq.2026.10177
Imagen: recreación artística asistida por IA con fines ilustrativos y divulgativos

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