Durante más de cuatro siglos, la manera en que la humanidad ha visualizado el globo terráqueo ha estado dominada por una perspectiva eurocéntrica. La famosa proyección de Mercator, ideada en 1569 por el geógrafo Gerardus Mercator para facilitar la navegación marítima, terminó convertida en el estándar educativo, cultural y geopolítico mundial. Sin embargo, esa representación implica distorsiones extremas: los territorios cercanos a los polos se agrandan desproporcionadamente, mientras que las regiones del ecuador quedan empequeñecidas.
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha respaldado formalmente una resolución para reemplazar el uso de proyecciones distorsionadas y promover el salto a representaciones cartográficas fieles a las proporciones reales de los continentes.
Un cambio de paradigma diplomático y visual
La iniciativa fue promovida por Togo y la Unión Africana, contando con el copatrocinio de Francia y el apoyo de 164 países. La votación reflejó un consenso amplio para abandonar progresivamente la representación eurocéntrica del mapamundi en documentos oficiales, textos educativos y plataformas digitales globales.
La resolución promueve el uso de mapas equivalentes como Equal Earth, una proyección pseudo-cilíndrica de áreas equivalentes creada en 2018 que mantiene las relaciones de superficie realistas sin deformar excesivamente la forma de los continentes.
En el plano geopolítico, las dimensiones reales de los continentes revelan las distorsiones con las que se ha educado a generaciones:
- África en su justa dimensión: En los mapas de Mercator, Groenlandia parece tener un tamaño similar al del continente africano. En la realidad geográfica, África es unas catorce veces más grande que Groenlandia.
- América Latina y el Sur Global: Regiones enteras de Sudamérica y Asia Meridional recuperan su volumen visual frente a las potencias del hemisferio norte.
- Geopolítica del espacio: Ningún mapa es completamente neutro; la forma en que dibujamos las fronteras y los tamaños moldea la percepción del poder, los recursos y la densidad demográfica.
De la geodesia militar al mapa digital
La decisión de la ONU trasciende la mera corrección estética o la justicia simbólica. Vivimos en una era dominada por los sistemas de información geográfica (GIS), la observación satelital y los gemelos digitales de la Tierra. Mantener representaciones del siglo XVI en la infraestructura digital del siglo XXI generaba inconsistencias innecesarias.
Aunque un cambio de mapa no transforma de forma directa las condiciones socioeconómicas, sí corrige un sesgo cognitivo transmitido en las aulas de todo el mundo. Al reconfigurar la cartografía global, la comunidad internacional reconoce que la representación del espacio también forma parte del relato político global.
Imagen 1: Mapamundi con la proyección Equal Earth

