Agricultura regenerativa en África y la sinergia entre VIPP y biofertilizantes de mosca soldado negra
La agricultura en el África subsahariana se enfrenta a un dilema crítico: cómo alimentar a una población en constante crecimiento mientras los pequeños agricultores lidian con suelos degradados, costes prohibitivos de fertilizantes sintéticos y los efectos impredecibles del cambio climático. Un reciente y revelador estudio publicado en npj Sustainable Agriculture (del grupo Nature) propone un modelo integrado que podría transformar radicalmente este escenario.
La investigación evalúa el impacto a dos años de combinar dos innovaciones ecológicas de alto rendimiento: la intensificación agrícola mediante sistemas Push-Pull (y su variante hortícola VIPP) junto con el uso de BSFFF (biofertilizante derivado de frass o deyecciones de la mosca soldado negra).
¿Qué son los sistemas Push-Pull y VIPP?
La tecnología tradicional Push-Pull («empujar-atraer») es una estrategia de control biológico y diversificación de cultivos. Consiste en intercalar el cultivo principal (como el maíz) con plantas repelentes de plagas como la leguminosa Desmodium («push»), mientras que en los bordes de la parcela se siembran pastos como Brachiaria («pull»), que atraen y atrapan a las plagas alejándolas del alimento.
El sistema VIPP (Vegetable-Integrated Push-Pull) lleva este concepto un paso más allá e integra hortalizas y leguminosas comestibles como el caupí (cowpea), optimizando el espacio para generar tanto cereales como verduras de alto valor nutricional y forraje para el ganado.
El toque circular: Biofertilizante de mosca soldado negra (BSFFF)
Para potenciar la salud del suelo sin recurrir a insumos químicos costosos, los investigadores introdujeron el BSFFF. Este fertilizante orgánico se obtiene mediante el reciclaje eficiente de residuos orgánicos procesados por larvas de la mosca soldado negra (Hermetia illucens). El resultado es una enmienda rica en nitrógeno, fósforo y microorganismos beneficiosos que se mineralizan rápidamente en la zona radicular.
Resultados clave del estudio
A través de ensayos multilocalización llevados a cabo en Kenia (Busia, Homa Bay y Kisii), los científicos compararon 12 sistemas agrícolas diferentes. Los datos consolidados muestran ventajas aplastantes de la diversificación orgánica frente al monocultivo convencional:
- Multiplicación del rendimiento: La diversificación de cultivos incrementó la biomasa aérea y el rendimiento total entre 4,7 y 11,2 veces en comparación con los monocultivos sin tratar. Al añadir el fertilizante de frass (BSFFF), los rendimientos de grano de maíz se duplicaron con creces.
- Eficiencia en el uso de la tierra: La Ratio Equivalente de Land (LER) alcanzó valores de entre 2,0 y 3,3 en los sistemas diversificados, lo que demuestra que se necesita significativamente menos superficie para obtener la misma cantidad de alimento.
- Almacenamiento de carbono: La alta producción de biomasa de las plantas de cobertura y forrajeras (especialmente Desmodium) incrementó drásticamente las reservas de carbono vegetal y la materia orgánica del suelo, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.
- Seguridad nutricional y proteína: Los sistemas VIPP generaron los mayores niveles de rendimiento proteico, aportando proteínas vegetales directas para la dieta humana (caupí) y forraje de alta calidad para la ganadería local (Desmodium y Brachiaria).
- Rentabilidad económica: Los beneficios económicos anuales de los agricultores se dispararon hasta alcanzar entre 7.528 $ y 8.340 $ por hectárea en los sistemas VIPP combinados con BSFFF, superando con creces las opciones de monocultivo con o sin agroquímicos.
Un modelo integral para el futuro agroecológico
La evaluación multidimensional del estudio concluye que la integración de VIPP + BSFFF representa la opción más equilibrada y de mayor impacto positivo. No solo aborda la soberanía alimentaria y la nutrición en comunidades rurales, sino que reduce la dependencia de pesticidas químicos, restaura la biología del suelo y genera resiliencia financiera frente a las fluctuaciones del mercado.
Fuente: Omuse, E.R., Machekano, H., Mutyambai, D.M. et al. Coupling intensified push–pull technology with insect frass biofertilization improves land productivity, protein yield and carbon stocks. npj Sustain. Agric. 4, 77 (2026). https://doi.org/10.1038/s44264-026-00191-4

