Cuando pensamos en mitigar el cambio climático o limpiar el aire de las ciudades, solemos imaginar grandes instalaciones industriales de captura de carbono o complejos sistemas de filtrado. Sin embargo, a veces las soluciones más brillantes se esconden en las superficies más cotidianas. Un equipo de investigadores españoles del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP-CSIC) ha desarrollado MicroMg, un innovador material biohíbrido que se puede añadir a las pinturas convencionales para transformar las paredes en filtros activos de CO2.
¿Cómo funciona? De gas contaminante a compuesto inocuo
La magia de este nuevo material radica en su simplicidad y su nulo impacto energético. A diferencia de otros sistemas que necesitan aplicar presión o altas temperaturas para atrapar los gases, MicroMg actúa de forma pasiva y a temperatura ambiente.
- El secreto de su estructura: Se trata de un compuesto biohíbrido que combina un componente inorgánico (el magnesio) con una biomolécula (una enzima natural) que sirve de molde. Esta unión genera unas microestructuras cristalinas con forma cúbico-octaédrica llenas de "puntos activos" listos para atrapar el dióxido de carbono.
- Conversión exprés: Cuando el CO2 del aire entra en contacto con la pared, el material lo captura y lo transforma en bicarbonato en apenas 30 minutos. El bicarbonato es un compuesto químico completamente estable e inocuo para el medio ambiente.
- Cero consumo: Todo este proceso químico ocurre de manera natural, sin necesidad de ventiladores, electricidad ni fuentes de energía externas.
Un "amortiguador invisible" para interiores y exteriores
Pasamos un porcentaje altísimo de nuestro tiempo en espacios cerrados (oficinas, colegios, hogares) donde los niveles de CO2 se disparan fácilmente por encima de las 1.000 partes por millón (ppm) si la ventilación no es perfecta. Esto no solo vicia el ambiente, sino que provoca fatiga, somnolencia y reduce nuestro rendimiento cognitivo.
Eficacia probada: En los ensayos realizados por el CSIC en cámaras que simulaban habitaciones cerradas con 900 ppm de CO2, las superficies pintadas con este compuesto lograron eliminar unas 16 ppm por hora de forma continua durante varios días.
Además, los investigadores pensaron en el día a día de cualquier edificio. Al incorporarlo a una pintura común, comprobaron que el material es increíblemente resistente: tras someter las paredes a varios ciclos de lavado para simular la limpieza cotidiana, las superficies mantuvieron más del 90% de su capacidad original para limpiar el aire. Su aplicación en exteriores, aunque tiene un impacto más difuso, abre la puerta a crear fachadas urbanas e infraestructuras capaces de interactuar con la contaminación de las ciudades.
Innovación sostenible desde el proceso de fabricación
A menudo, algunos materiales "ecológicos" conllevan procesos de fabricación altamente contaminantes que anulan su propósito. Con MicroMg ocurre todo lo contrario. Su método de síntesis se realiza íntegramente en disolución acuosa, a temperatura ambiente y con un pH neutro. En palabras de los propios investigadores, el proceso es tan limpio y seguro que no requiere reactivos tóxicos ni instalaciones complejas.
Convertir la superficie construida de nuestras ciudades, una de las mayores huellas del ser humano en la Tierra, en un aliado activo contra el cambio climático es un paso de gigante. No se trata de una solución mágica que vaya a sustituir el resto de políticas ambientales, pero sí de una herramienta adicional, invisible y cotidiana para conseguir un entorno mucho más saludable.
Referencia: ICP / CSIC Comunicación y Garcia-Sanz, C., & Palomo, J. M. (2026). Design of a magnesium microstructured biohybrid material for practical atmospheric CO₂ mitigation. ACS Applied Energy Materials, 2026 https://doi.org/10.1021/acsaem.5c03841
Imagen: El MicroMg desarrollado en el ICP-CSIC puede incorporarse a pinturas y revestimientos para reducir el nivel de CO2. / imagen creada por IA.
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